ESPECIAL RUMBO A PERUMIN

38 | Rumbo a PERUMIN las mismas que —agravadas por la crisis— hoy urge revertir. Para cerrar tales brechas, será importante abrir nuestras mentes y actuar sobre la base de consensos. Por eso, considero necesario relanzar la propuesta de un pacto —establecido en realidad durante el PERUMIN del año 2017— a favor de buscar el desarrollo minero, sobre la base de un auténtico compromiso con los derechos fundamentales. Sucesivas crisis —Lava jato, la renuncia presidencial, el referéndum, la vacancia, la alternancia de presidentes, la pandemia y, ahora, la incertidumbre política— impidieron llevarlo a cabo; no obstante, hoy estamos ante una nueva oportunidad porque los precios de los minerales están en alza y el escenario económico se ha magnificado en razón del mayor consumo de minerales requerido por la tecnología. Hace 40 años el producto bruto interno peruano era superior al de Chile, pero actualmente las cosas se han revertido claramente. ¿Qué pasó? La frase “El cobre es el salario de Chile” no corresponde a un empresario minero ni a un político conservador chileno, es una frase de Salvador Allende. Ello demuestra que, sin importar el partido o la posición ideológica, nuestros vecinos reconocieron y reconocen que la ventaja competitiva de Chile es la minería. Entretanto, nosotros hemos transitado por un derrotero histórico en contenciosos políticos permanentes, pero hoy el alza en los precios de los minerales abre una nueva oportunidad para el país. En Estados Unidos de América el consumo per cápita de cobre es de 6 kilos, en China es 5 kilos, pero se estima que en los próximos años llegará a 18 kilos, y para el 2050, a 50 kilos. La demanda es enorme, hay una ventana de oportunidad que no podemos dejar de aprovechar, pues tarde o temprano esa ventana se va a cerrar. En el caso del Perú, además, estamos hablando de un país que tiene oro, plata, zinc, tierras raras, es decir, grandes oportunidades adicionales. Reconozcamos que no hemos hecho bien las cosas, que no hemos tenido éxito en lograr consensos. Las empresas no pueden triunfar en sociedades que fracasan, así como tampoco hay

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