ESPECIAL RUMBO A PERUMIN

20 | Rumbo a PERUMIN dependencia; y esto ocurre en un momento en el cual la individualidad se valora a niveles absolutos y, a la vez, tomamos conciencia de que somos parte de la humanidad. Enfrentamos una paradoja, lo que me lleva a hacer referencia a un doble aprendizaje, adquirido al asumir la Secretaría Ejecutiva del Acuerdo Nacional: para construir un consenso se requiere escuchar al otro, con receptividad. Y no se escucha para alinear la batería de contrataque; se escucha para poder entender razones y sinrazones, para lo cual es necesario el respeto mutuo y la mutua confianza. Ello es posible hacerlo, incluso en un clima de creciente incertidumbre. El ejercicio de mi actividad profesional, el psicoanálisis, me ha permitido aceptar la paradoja presente en cualquier propuesta. Así ocurre, por ejemplo, con el dilema que plantea un drogadicto: “Quiero dejar la droga y no puedo dejarla, pero no es cierto que no pueda porque puedo dejarla cuando quiera”. Las paradojas están permanentemente presentes, para superarlas necesitaremos esquemas mentales flexibles. Esto último es algo que todos podemos trabajar, no solo los psicoanalistas. Para construir un consenso necesitamos escuchar razones, y para aceptar razones necesitamos que los datos nos sean accesibles. Pero para acceder a los datos es preciso que los supuestos teóricos sobre los cuales esos datos se asientan sean compartidos, vale decir, se necesita compartir el marco conceptual. ¿Qué ocurre si pertenecemos a dos marcos diferentes, esto es, a dos comunidades epistémicas distintas, a dos comunidades con diferente Existen resistencias culturales, que es preciso tomar en cuenta en un país tan plural y tan diverso como el Perú”.

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