ESPECIAL RUMBO A PERUMIN

Rumbo a PERUMIN | 159 tamente fuera del entorno competitivo, pero es probable que surja alguna otra iniciativa legal, algo más razonable, que intente igualmente aumentar los impuestos. Existe cierto consenso técnico respecto de que una buena práctica en minería es una mezcla de instrumentos, donde se grava a la minería con el impuesto a las utilidades que afecta a todas las empresas, junto con un tributo como regalías sobre utilidades, que permite extraer una mayor proporción de la renta económica que generan las empresas mineras; así como también con algún elemento de regalía ad valorem, que posibilita a los países —sobre todo a las regiones y provincias— recaudar cierta cantidad al inicio de un proyecto minero o cuando las empresas tienen pérdidas. Se enfatiza siempre que una real regalía ad valorem genera una serie de problemas, por lo tanto, se espera que estas tengan tasas relativamente bajas. Desde ese punto de vista, tengo la impresión que el Perú tiene un sistema bastante bien diseñado, que combina elementos, vale decir, regalías mineras que dependen de los márgenes operacionales mineros, y también una regalía ad valorem que opera como un impuesto mínimo en ciertas situaciones. No obstante, siempre estará la duda de si eso es suficiente o si aún hay espacio para extraer más recursos para el Estado.

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