ESPECIAL RUMBO A PERUMIN

110 | Rumbo a PERUMIN biar su rol, visión y misión institucional para que esté al servicio del país. Evidentemente, se necesitan instrumentos e indicadores de gestión más ágiles. Ante las denuncias de contaminación, ¿quién controla? La empresa minera, de buena fe, comunica sus resultados, pero los comuneros y los dirigentes no les creen. Si el OEFA estuviera presente como órgano fiscalizador para evaluar el medio ambiente, la situación podría ser otra. Es necesario superar esas brechas de comunicación entre la comunidad y la empresa minera, respecto al tema ambiental. En cuanto al agua, es la mayor riqueza que tenemos, un bien cada vez más escaso y existe la obligación que cuidarlo. En Apurímac estamos construyendo represas en nuestras lagunas, para luego conducir el agua por canales de irrigación para regar miles de hectáreas de las áreas cultivables con riego tecnificado. Nuestros terrenos agrícolas están ubicados generalmente en zonas agrestes, por ello tenemos montos elevados de inversión para dotarles de agua a cada hectárea, llegando a costar cerca de S/ 90 000, monto muy superior a las áreas cultivables ubicadas en planicies o llanuras. Este encarecimiento de los proyectos de inversión pública orientados a los represamientos en nuestras lagunas y canales de irrigación, condicionan que los presupuestos determinados de canon y regalías no permitan ejecutar más obras en la región. Tengo la firme esperanza que las empresas mineras decidan invertir en la “siembra del agua”, como un bien indispensable para nuestras vidas, no solo para el consumo humano directo, sino también para el 65% de apurimeños que se dedican a la actividad agropecuaria. Tengo la firme esperanza que las empresas mineras decidan invertir en la “siembra del agua”, como un bien indispensable para nuestras vidas”.

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