ESPECIAL RUMBO A PERUMIN

100 | Rumbo a PERUMIN porcentajes de una torta que aún no existe. El 20 o 30% de cero es cero, no lo olvidemos. Tenemos que entender bien el largo plazo de nuestra industria — en el país, pero también en cada contexto local—, tanto como la dificultad de hacer proyectos mineros y llevarlos a la realidad. En el PERUMIN anterior presentamos, en coordinación con el equipo de Gonzalo Tamayo, un índice de competitividad minera que comparaba Chile, Argentina, Colombia, Australia y Canadá sobre la base de cinco componentes: potencial geológico, infraestructura, permisos, conflictividad y temas impositivos. En potencial geológico Perú estaba siempre en uno de los primeros lugares, pero mientras ese mineral se encuentre en los cerros y no seamos capaces de extraerlo de manera económica, de traerlo hacia la costa y ponerlo en los mercados mundiales, podrían pasar 10, 20 o 100 años, sin que generaciones de peruanos obtengan ningún beneficio de esa riqueza mineral. El potencial geológico sin la infraestructura adecuada —carreteras, líneas eléctricas, líneas telefónicas y otros— no se transforma en riqueza. El punto más crítico es llevar el mineral hacia los mercados globales. Entendemos que una línea férrea no solo permite traer la riqueza mineral hacia la costa y los puertos, sino construir también corredores sociales que permitirían subvencionar, de alguna forma, el gran gasto de capital que esas líneas férreas requieren. Son muy caras, y si no existe masa crítica suficiente para pagar la inversión, no resultan económicas. La presencia de las grandes minas y yacimientos son los fundamentos que harán posible costear el gasto de capital que se va a necesitar. Las grandes empresas mineras no tienen miedo a las auditorías que hacen posible asegurar la tan ansiada licencia social”.

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